Esquizofrenia
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Es un trastorno psicótico caracterizado por un desorden cerebral de aparición aguda que deteriora la capacidad de las personas para pensar, dominar sus emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás. Los sántomas de las fases agudas suelen ser delirios (ideas falsas que el individuo cree ciegamente), alucinaciones (percepciones de cosas, sonidos o sensaciones que en realidad no existen) o conductas extravagantes.

Es una enfermedad crónica, compleja, donde las personas que la sufren no tienen conciencia de estar enfermas; y que no afecta por igual a todos los pacientes: El 57% de las personas que sufren uno o varios brotes de esta enfermedad cursa con nula o mánima alteración de su capacidad del funcionamiento social.

No obstante, el porcentaje restante sufre alteraciones importantes en su funcionamiento social y personal, necesitando para su recuperación la combinación de estrategias basadas en la farmacología (medicación) y en la psicología (terapias conductuales y cognitivas) con apoyo de recursos sociales y laborales complementarios para facilitar su reintegración social y laboral.
También es relevante para disminuir las recaádas de esta enfermedad la intervención en el ámbito familiar.
Aparece normalmente en la adolescencia, y afecta a un 1% de la población mundial. Existen tratamientos muy efectivos para las crisis.

¿Cuáles son los sántomas?
La Esquizofrenia puede desarrollarse de forma tan gradual que nadie se dé cuenta durante mucho tiempo de que algo va mal. A este lento deterioro se le llama ataque gradual o esquizofrenia insidiosa. Ésta puede o no conducir a un episodio agudo o de crisis. Puede desarrollarse también de forma repentina con cambios dramáticos en la conducta que pueden producirse en las últimas semanas o incluso en los últimos días. A estos cambios repentinos se les llama, crisis de esquizofrenia rápida o rusca. El ataque repentino con frecuencia conduce de forma rápida, a un episodio agudo.
La profesión médica caracteriza los sántomas de Esquizofrenia como positivos consisten en aquellas cosas que el paciente hace o experimenta y que las personas sanas no suelen presentar (delirios, alucinaciones y conductas extravagantes) y negativos aquellas cosas que el paciente deja de hacer y que los individuos sanos suelen realizar cotidianamente (propia conducta y motivación).

Sántomas de la enfermedad
· Trastornos del pensamiento: se manifiesta en la práctica por el hecho de que el paciente dice cosas que para los que le rodean no tienen sentido.
· Falsas creencias que no pueden desarraigarse: son lo que se denomina delirios, ideas asolutamente falsas que el paciente cree ciegamente (creerse perseguido por alguien), definido popularmente con la palara paranoia.
· Alucinaciones: consiste en percibir cosas, sonidos o sensaciones que en realidad no existen.
· Negación de la enfermedad: se trata de negar absolutamente que exista la enfermedad, es decir, el paciente no es consciente de que está enfermo.
· Cambios en las emociones: las emociones pueden presentarse como inafectivas o fuera de control y muy aumentadas. La inafectividad puede conducir a una carencia de expresión facial y a una apariencia de desinterés generalizado por lo que acontece. Las emociones tamién pueden estar fuera de lugar, por ejemplo, llorando ante algo divertido.
· Aislamiento: tamién conocido con la palara "autismo", conducta por la que el paciente se encierra en si mismo y en su mundo interior, rompiendo con el exterior.
· Falta de motivación: la persona puede sentirse agotada y sin motivación, puede perder el interés por la vida, se manifiesta por una pérdida progresiva en el autocuidado, limpieza y orden.
· Depresión: en el comienzo de la enfermedad el paciente se encuentra inquieto y ansioso, es la angustia provocada por el sentimiento de que algo grave está ocurriendo y de que no pueda hacer nada para evitarlo. Pueden aparecer sentimientos depresivos que pueden inducir al paciente al suicidio.
La mayor parte de la gente que padece Esquizofrenia no tiene todos estos sántomas. Algunos se ven más severamente afectados que otros. Los sántomas hacen demasiado difácil llevar una vida normal. El mundo se convierte en un lugar confuso y con frecuencia espantoso.

Formas de la enfermedad:
No todas las esquizofrenias son las mismas ni todas evolucionan igual ni requieren el mismo tratamiento. Por este motivo, es importante hablar de aquellos sutipos de esquizofrenias que los profesionales entienden que pueden darse para distinguir el caso.

Esquizofrenia paranoide: Es el tipo más frecuente, se caracteriza por un predominio de los delirios, en particular los delirios relativos a persecución o supuesto daño de otras personas o instituciones hacia el paciente. El enfermo está suspicaz, irritale, elude la compañía, mira de reojo y con frecuencia no come y cuando se le pregunta suele eludir la respuesta con evasivas. Suele ver y oir cosas que no existen, lo que genera mucha angustia y temor.

Esquizofrenia heefrénica: Es menos frecuente, se caracteriza por las alteraciones del estado de ánimo. El paciente se ráe sin motivo y de forma poco expresiva, se queja de problemas imaginarios y poco concretos, "siempre tiene la razón", si se les lleva la contraria. Es una forma de esquizofrenia que suele aparecer antes que la paranoide y es mucho más grave, con peor respuesta a la medicación y evolución más lenta y negativa.

Esquizofrenia catatónica: Mucho más rara que las dos formas anteriores, se caracteriza por alteraciones motoras, ya sea una inmovilidad persistente y sin motivo aparente, o una agitación. Un sántoma muy tápico es la llamada obediencia automática, según la cual el paciente obedece ciegamente las ordenes sencillas que se le dan.

Esquizofrenia indiferenciada: se aplica a aquellos casos que siendo verdaderas esquizofrenias, no reúnen las condiciones de ninguna de las tres formas anteriores, y se suele utilizar como un "cajón de sastre" en el que se incluye a aquellos pacientes imposibles de definir.

Esquizofrenia residual: En ella desembocan muchas esquizofrenias, sean del tipo que sean, con el paso del tiempo, con el progresivo deterioro de la inteligencia y del pensamiento. Sus sántomas son la apatía, inhibición, falta de iniciativa, pasividad, empobrecimiento del lenguaje y del pensamiento y un deterioro del autocuidado y del aseo. Este tipo de esquizofrenia es el gran reto de la rehabilitación psicosocial actual, y ocupa un porcentaje importante de las camas psiquiátricas de los centros sanitarios.
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